Dos sistemas desconectados, un equipo llenando el vacío a mano, y la decisión de construir algo propio.
Años de proyectos y convocatorias acumuladas en sistemas fragmentados. Llega un punto en que crecer sin integrar primero ya no es una opción.
Una red de 22 distribuidores, cada uno con su propia operación. El desafío era escalarlos digitalmente sin que la solución se volviera más compleja que el problema.
Un coloso global. Un mundo en lockdown. Y una decisión para activar el pulso digital del negocio.